El PPI de Japón sigue en niveles elevados y aumentan las expectativas de una subida de tasas del banco central en septiembre.
El precio al productor en Japón se mantiene elevado, proporcionando nuevas razones para que el Banco de Japón (BOJ) continúe endureciendo su política monetaria.
Según datos publicados el jueves por el Banco de Japón, el índice de precios de bienes corporativos (PPI) de julio subió un 7,2% interanual, ligeramente por debajo del 7,3% revisado de junio, que había sido el nivel más alto desde marzo de 2023. En un contexto de riesgos inflacionarios persistentes, el gobernador del BOJ, Kazuo Ueda, ha señalado claramente que podría tomar medidas para subir las tasas de interés tan pronto como en septiembre. Al mismo tiempo, la debilidad del yen ha incrementado aún más la presión sobre los costos de importación, alcanzando el mes pasado su nivel más bajo en 40 años.
El PPI elevado indica que la presión sobre las empresas para trasladar sus costos a los consumidores sigue vigente, aumentando así las expectativas del mercado sobre una posible subida de tasas por parte del BOJ en septiembre.
El crecimiento interanual del PPI sigue alto, mientras que el ritmo mensual se desacelera
Datos del Banco de Japón muestran que el PPI en julio subió un 7,2% interanual y un 0,1% mensual, por debajo del aumento mensual revisado del 0,5% en junio. El impulso principal de este aumento vino de los productos petroleros y de carbón, productos químicos y metales no ferrosos.
En su último informe sobre perspectivas de precios y crecimiento, el BOJ indicó que los precios al productor han subido significativamente, impulsados por el alza de los precios del petróleo debido al conflicto en Oriente Medio y por el aumento de los precios de metales no ferrosos y maquinaria como resultado de la creciente demanda mundial relacionada con la inteligencia artificial. Además, el mercado laboral sigue ajustado, con empresas compitiendo intensamente para atraer y retener empleados, y una presión salarial al alza que aún no muestra señales claras de mitigarse.
Dificultad para trasladar costos, máximos históricos de quiebras por inflación
El alto costo de los insumos amenaza la viabilidad de algunas empresas. Según datos de Teikoku Databank, en la primera mitad del año, 556 empresas quebraron al no poder trasladar las subidas de los costos de combustibles, materias primas u otros insumos a los clientes, la cifra más alta registrada para ese periodo desde 2018. Esta tendencia continuó en julio, con 121 quiebras reportadas en el mes, marcando un récord histórico mensual.
Estos datos muestran que, si bien algunas grandes empresas pueden trasladar parcialmente sus costos, la presión sobre las pymes ha alcanzado su límite y el impacto estructural de la inflación sobre la economía real ya es evidente.
La debilidad del yen agrava la inflación importada, con poca eficacia de la intervención
La continua depreciación del yen ha intensificado la presión sobre los precios de importación. El mes pasado, la tasa de cambio yen/dólar tocó su nivel más bajo en 40 años. Aunque Japón y Estados Unidos luego intervinieron conjuntamente en el mercado para apoyar al yen, hasta la mañana del jueves en Tokio, la moneda se mantenía cerca de 159,32, habiendo perdido la mayor parte de las ganancias previas por la intervención.
La depreciación del yen ha aumentado directamente los costos de importación de materias primas y productos básicos, sumándose al alza de los costos laborales internos y proporcionando una base esencial para que el BOJ mantenga su trayectoria de subidas de tasas.
Kazuo Ueda envía señal de suba de tasas en septiembre
Tras mantener la política sin cambios el mes pasado, Kazuo Ueda declaró que si persisten los riesgos inflacionarios, el BOJ podría tomar nuevas medidas de suba de tasas tan pronto como en septiembre, e incluso sugirió que el ritmo de alzas podría acelerarse.
Los datos del PPI de julio coinciden con la orientación de la política del BOJ y refuerzan aún más la expectativa del mercado de una subida de tasas en septiembre. Actualmente, la presión sobre los costos de las empresas, el impulso alcista de los salarios y la depreciación del yen confluyen, respaldando la continuidad de la normalización de la política monetaria del BOJ.
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